Reglamento de Regatas
Bienvenidos a la Competencia
por Juan Carlos Soneyra

El saludo es para
todos los que recién se inician en el deporte de la náutica y más
específicamente para aquellos que despiertan a las ganas de
competir. A estudiar las reglas, que son bien pocas, pero sobre
todo a aprender muy bien el espíritu que gobierna la competencia.
Este es un deporte excepcional y muy particular; cada uno se
cuida solo.
En el verano que se avecina serán sin duda muchos
los que se inicien en el deporte de la vela. Desde los tiernos
Optimistas, luchando en solitario con las inclemencias del medio,
hasta los señores maduros que descubren la náutica casi como
por casualidad, lamentándose haberlo hecho tan tardíamente,
pasando por la briosa juventud que todo lo puede.
Desde estas páginas les damos la
cordial bienvenida porque ingresan en un deporte excitante que
les brindará miles de emociones.
Para aquellos orientados a la
competencia, sepan que ésta es una disciplina sin parangón. No
hay otra que ni siquiera se parezca. Un conjunto de reglas
gobiernan la competencia y todos los competidores, timoneles y
tripulantes, se someten a ellas, no importa si es de día o de
noche, si estamos en solitario o acompañados, si hay testigos o
nadie nos ve. Siempre seguimos las reglas, las respetamos y
velamos por que los demás también lo hagan.
El Espíritu Deportivo está
definido en la hoja siguiente al Índice del Reglamento de Regatas
a Vela y antes de la mismísima Introducción, de modo tal que
quede claro desde el mismo comienzo que es lo que se pretende:
Que el competidor acate las reglas, se someta a ellas y en caso
de infringir alguna es requisito que se penalice, como las mismas
reglas lo establecen o se retire de la competencia con prontitud.
Esta es la idea que gobierna a
todos los que compiten en este deporte.
La ausencia de árbitros descarga
toda la responsabilidad del cumplimiento de las reglas en los
competidores, que deben penalizarse al darse cuenta que han
infringido alguna norma o protestar a otro yate que los obligó a
violar una regla o a quien vieron que no cumplía con las reglas.
Hay otros deportes, como el tenis,
donde dos jugadores se enfrentan y dos jueces controlan la línea
de base, otros dos los laterales externos, dos más para los
laterales de calle, uno en la línea central, dos en las bases de
saque, uno con el dedo apoyado en la red y un umpire general para
resolver las disputas. Total once jueces. Y a pesar de tanto juez
existen discrepancias. Aún en el golf es necesario dar la
tarjeta donde se anotan los golpes al otro jugador, para no ser
uno mismo quien haga las anotaciones.
Las reglas del yachting fueron
confeccionadas para que resulten sencillas de entender al más
novato de los navegantes y para que puedan ser aplicadas en todo
el mundo, al mismo tiempo y por igual. Tienen como premisa
fundamental velar por la seguridad del personal y del material,
hacer el deporte agradable y equitativo, dando a todos los
participantes igual oportunidad para ganar.
No obstante el alto grado de
acatamiento que tienen las reglas hay competidores que nunca se
penalizan o retiran, se constituyen en la "oveja negra"
de la flota y su fama se extiende rápidamente. En general son
aquellos que creen ser hábiles para "zafar" en caso de
ser protestados. No se dan cuenta que actuando de esa forma
disminuyen marcadamente la calidad de la competencia. El mundillo
náutico no es tan extenso y todo se sabe, de manera que los
jurados, actuando en las comisiones de protestas, suelen ser
lapidarios con esos deshonestos.
Otra forma de trampear es mentir
en la audiencia de una protesta, pero las mentiras tienen patas
cortas y los jurados, son en general viejos lobos con mucha
experiencia en competencia, saben como hacer preguntas y llegar a
la verdad. Los mentirosos son duramente castigados.
Distinto es el caso de quien
interpreta la regla en una forma diferente y actúa convencido de
estar en lo cierto. O de aquel que tiene distinta visión sobre
como se sucedieron los hechos.
La protesta es el medio para
dirimir los entuertos producidos durante la regata y no debe ser
visto como una cosa maliciosa, improductiva u oscura. En la
audiencia cada uno de los implicados expone su tema, se grafican
los movimientos en el agua, se hacen preguntas, se llaman a
testigos para que aporten datos y se expresa el alegato final.
Los jurados toman en consideración las exposiciones, preguntas y
respuestas, dibujos y demás datos que le permitan llegar a
obtener los "Hechos Comprobados" y en base a ellos
emiten la resolución, los fundamentos y el fallo.
Los fallos de las Comisiones de
Protestas no son apelables del mismo modo que los fallos de la
justicia ordinaria. La apelación de un fallo de una protesta
debe estar basada únicamente en diferencias interpretativas
del texto de la regla o de la regla a aplicar, no se admiten otro
tipo de apelaciones.
Las protestas y las apelaciones
resultan muy útiles porque le dan a los jurados la oportunidad
de conocer la forma en que una regla es utilizada por el
competidor. En una audiencia todos aprenden, los competidores de
los jueces y estos de los competidores, de modo tal que de ese
intercambio saldrán las modificaciones al reglamento después de
la próxima olimpíada (que es cuando se corrige o modifica el
reglamento) para mantener las reglas actualizadas, corregir
imperfecciones o encauzar su utilización en una determinada
manera.
Todo el deporte del yachting
competitivo está armado para que sea igual en todo el mundo y
sinónimo de un alto espíritu deportivo, sana competencia y que
triunfe el deporte mismo. Hacerlo así o de otra manera es
resorte nuestro. Está en la voluntad de cada uno de los
competidores y en la flota en general darle calidad de vida a lo
que estamos haciendo o convertirlo en una suerte de trapisondas,
triquiñuelas, descréditos y deshonras.
Lo importante no es ganar, lo
importante es que no pierdas las ganas de competir.
Cada uno es responsable de elegir
el deporte que quiere. De nosotros depende.
Juan Carlos Soneyra
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