Construcción náutica amateur
por Héctor de Ezcurra
Finalmente
llegó el gran día (18 de febrero de 2006).
Colocados los últimos herrajes y cabos, ya todo estaba listo para la botadura.
Siempre pensé que uno de los momentos lindos de la náutica es
el de colocar nuevos herrajes y cabos en el barco. Más aún si uno mismo lo
construyó y estuvo pensando todo ese tiempo en cómo lo iba a armar. Es una tarea
grata, limpia y de no demasiado esfuerzo, que luce mucho una vez terminada.
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El Dinghy D4 terminado, listo para llevar al club.
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Izquierda: Detalles del timón y de la pata de gallo.
Derecha: Toletes (que no se llevan puestos cuando se navega a vela) y el aparejo
de escota.

Método liviano y económico de fijar el aparejo de escota y el puño de escota de
la mayor: agujeros.

El mosquetón de la pata de gallo sirve para cuando se llega a puerto y se quiere
dejar la vela flameando libre.

Algunos en el club me habían preguntado: "¿Para qué construir
algo así? ¿No sería mejor comprarte un Optimist, que es casi lo mismo?".
Poniéndolos uno al lado del otro, pueden verse las diferencias:
1) Un Optimist no sirve de chinchorro, de bote auxiliar de un barco grande. No
se puede remar con comodidad. El D4 tiene asientos con esa finalidad.
2) El D4 es más voluminoso y alto, con casco en "V", lo que lo hace más
marinero.
3) Es más lento, más pesado, más rígido y más robusto en su construcción,
soporta más peso, por eso es más apto como barco auxiliar de un barco más
grande.
4) Si mi barco se hunde, prefiero subirme con un par de tripulantes en un D4 que
en un Optimist. (Quien tenga 85 kgs. y haya navegado con un chico de 8 años en
un Optimist sabrá a qué me refiero.)
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El armado, en el club, llevó sólo unos pocos minutos.

Por supuesto que otro de los mejores momentos para quien
navega es botar su barco. Aunque sea un pequeño chinchorro:

No me esperaba el éxito que fue navegarlo. Nos tocó un día
con una buena brisa del SE (16-18 nudos, con rachas de 20) y la típica ola corta
y empinada del Río de la Plata. Pensé: "Un buen día para que salgan a la luz
los defectos. Lo que esté mal construido se romperá y lo que no, será porque
seguimos las indicaciones y los planos".
La agradable sorpresa fue que todo se dio mejor de lo
esperado. El barquito navegó fantásticamente bien. Tenía una razonable velocidad
y comodidad, y a pesar de ser chiquito y sensible, soportaba los movimientos
torpes de un adulto alto, de 85 kgs. de peso, escorando pero no llegando a
situaciones riesgosas.
Contra la ola, el casco en "V" funcionaba perfectamente
y en popa, llegaba a barrenar un poco. Al navegar de ceñida, uno podía llegar a
adrizar sentado en el piso o en la bancada de popa. Dejando escorar un poco el
barco, se evitaba la salpicadura, al "clavar" el filo duro de la unión entre la
banda y el fondo y navegar apoyado en ese ángulo, que también funcionaba como
orza suplente. Navegando en popa se podía ir sentado en el piso con toda
comodidad.
El timón, aunque parecía que iba a tener una superficie
demasiado pequeña, respondía muy bien, sin hacer fuerza, pero con llamativa
eficiencia.
Fue totalmente estanco.
¡Y encima, su impactante color verde recibió varios elogios!
Fotos navegando
(Haga click sobre la imagen para ampliar.)

Otra comparación con un Optimist.
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Cabrían un par más como él.
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De través.
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Por la aleta.
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A velocidad (me costaba alcanzarlo
corriendo).
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Nuevamente por la aleta.
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Con la ola a favor.
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Casi en popa.
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Un día memorable.
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Pescando desde el chinchorro.
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Mañana tranquila en aguas protegidas.
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Saliendo al río abierto.
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Un poco contraescorado.
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Levanta un poquito el viento.
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Con buen viento.
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Una experiencia muy recomendable. ¡¡Inténtelo!!
Héctor de Ezcurra
Inicio:
Junio de 2004, fecha de botadura: 18 de febrero de 2006.
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