Construcción Náutica Amateur

La Construcción de
un Catamarán de 27 pies
por Héctor de Ezcurra
Desde siempre, los que soñamos con tener un barco, vemos como
la recesión, la crisis económica, el corralito, etc., alejan cada vez más el
acceso al barco propio. Si no se puede comprar hecho, ¿por qué no hacerlo uno?
Esa fue la pregunta que me permitió evaluar
por primera vez esa posibilidad. "¿Cómo? Si no soy carpintero",
podría ser la respuesta, pero no necesariamente sería correcta. Es que en
realidad hay disponibles, muchos diseños pensados especialmente para las
legiones de constructores amateurs, que pueblan el ambiente náutico, (aunque
no tan populares en nuestro medio como pudieran serlo). Son proyectos
para ser llevados a cabo con aquellas habilidades que muchos de los
navegantes tienen: sentido común, cariño hacia la madera, sus propiedades y
la forma de trabajarla, llevarse bien con las herramientas y gusto por trabajar
por el barco.
Fue así como nos pusimos a la búsqueda
del diseño más adecuado para nosotros, lo que llevó tiempo y esfuerzo, ya
que hubo que pedir varios "Study Plans". Los mismos
consisten en un breve resumen de las
características del barco, algunas muestras de los planos y de la forma de
presentar las instrucciones, la
lista de materiales necesarios y esquemas explicativos, a fin de evaluar si
es el barco adecuado para uno y cuánto costaría construirlo en el propio
país).
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Un Surfsong, (versión en terciado), construido en
la zona de los Grandes Lagos (EEUU).
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Terminamos optando por el Surfsong (en todas las fotos de este artículo), un catamarán de crucero, con cascos en "V",
diseñado por el inglés
Richard Woods, de 8,4 metros (27 pies) de eslora, 5,1
metros de manga y 46 cm de calado (1,20 m al ceñir con la orza baja). Tiene una
superficie vélica de crucero de 35 m2, cuchetas para 4 personas, baño, cocina y
mucho espacio para estiba. Es un barco rápido, seguro, con un amplísimo cockpit,
mucho lugar en cubierta y fácil de construir (al menos así parecía).
"¿Por qué un catamarán?", pueden preguntar. Lo vimos ideal para el Río de
la Plata, para poder navegar tanto por los Bajos del Temor (en la desembocadura
del
Delta) como por nuestro litoral marítimo. También tiene timones retraíbles
(como también la orza, lógicamente), lo que le permite embicar en cualquier
playa o quedar sostenido por su propia forma, en un banco o en la playa en
bajamar, o en el varadero del club. Además, la velocidad aumenta su atractivo.
Una vez decidido el diseño, el segundo paso,
fue encargar los planos completos (siempre por Internet), que demoraron unas
tres semanas en llegar. En el interín , pudimos ir encargándose los materiales
que figuran en el "Study Plan": los terciados, la madera, los tornillos
de acero, los clavos "gripfast", la resina epóxica y la fibra de vidrio.
También, en ese tiempo, nos fue de enorme utilidad hacer el chinchorro del
futuro barco, (ver
Construcción de un Chinchorro de Terciado,
en este mismo capítulo), lo que nos permitió probar los materiales,
acostumbrarnos a trabajarlos y
ponernos duchos con el uso de las herramientas.
Mientras buscamos y acondicionamos el lugar
donde se hará la construcción y acopiamos los materiales, llegaron los planos,
momento en que estamos tomándonos largas horas para estudiarlos detalladamente y
tomar notas, de las abundantes explicaciones e indicaciones que traen.
Cumplidos estos pasos, pronto comenzará la
aventura. A medida que avance la construcción, iremos poniendo online la
secuencia de imágenes correspondientes, que irá creciendo con el barco, y donde
podrán ir viendo su progreso.
¡Ojalá en unos meses estemos como los de la foto de la
izquierda!
(Todas las fotos de esta nota son "prestadas" del Sitio Web de
sitio web de Richard Woods.)
Héctor de Ezcurra
Junio de 2004 (comienzo)
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